Rosmy Pol Rojas, Ph.D.: Enseñar es un acto de valentía y de compromiso profundo.
Docente Pre y Postgrado UPB

Durante más de veinticinco años de trayectoria en la Universidad Privada Boliviana, Rosmy Tamara Pol Rojas, Ph.D., ha contribuido de manera comprometida y activa a la consolidación de la excelencia académica e institucional de la UPB. A lo largo de su brillante carrera, Rosmy se desempeñó en distintos roles que abarcan la docencia, la gestión universitaria y el liderazgo académico; hoy que abandona el Vicerrectorado de Postgrado, su legado es imborrable. Su recorrido refleja una visión rigurosa de la educación, donde el conocimiento, la ética y el compromiso con el desarrollo del país se articulan como ejes fundamentales de la formación superior.

Has construido una trayectoria sólida dentro de la UPB, desde el aula hasta roles de alta gestión, ¿qué aprendizajes te dejó ese camino sobre el liderazgo femenino en la academia?
A lo largo de más de veinticinco años en la UPB, tuve la oportunidad de desempeñar distintos roles que me permitieron conocer la institución desde múltiples perspectivas. Cada etapa representó un espacio de aprendizaje y crecimiento, y reafirmó que el liderazgo femenino en la academia se construye desde la colaboración, la escucha activa y la mentoría. Liderar con autenticidad, coherencia y empatía ha sido clave para fortalecer comunidades académicas comprometidas y promover entornos sólidos e innovadores. El trabajo con equipos altamente profesionales permitió consolidar una oferta académica robusta y proyectar una presencia institucional con alcance nacional e internacional.
Vivimos una época en la que el conocimiento avanza al ritmo de la tecnología, ¿cómo se mantiene vigente la formación humana y ética?
La tecnología ha transformado profundamente los procesos educativos, pero nunca podrá sustituir el juicio ético ni la conciencia crítica. La educación superior debe integrar innovación con pensamiento humanista, asegurando que la formación profesional esté guiada por valores, responsabilidad social y reflexión permanente. La formación no puede limitarse a competencias técnicas; debe desarrollar una conciencia ética que oriente la toma de decisiones y el impacto de las acciones profesionales.
Desde tu experiencia, ¿cuál es hoy el mayor desafío del postgrado en Bolivia y Latinoamérica?
El principal desafío es lograr un equilibrio entre pertinencia y calidad. Los programas de postgrado deben responder de manera efectiva a las necesidades sociales, económicas y culturales del entorno, sin perder rigor académico ni proyección internacional. La formación avanzada tiene la responsabilidad de preparar profesionales capaces de interpretar desafíos globales y liderar procesos de transformación en sus ámbitos de acción.
¿Qué fue lo que te llevó a hacer de la educación el eje de tu vida profesional?
Desde mis primeras experiencias docentes, comprendí que enseñar va mucho más allá de transmitir contenidos. Acompañar procesos de desarrollo humano y profesional, y ver a los estudiantes descubrir su potencial o transformar su forma de pensar, es una de las mayores recompensas de esta vocación. En el postgrado, este proceso adquiere una dimensión aún más profunda, porque el aprendizaje se convierte en un diálogo entre pares orientado a la práctica, la investigación y la innovación.
Tu formación combina derecho, economía, administración y gestión educativa, ¿cómo influye esta mirada interdisciplinaria en tu visión de la educación superior?
Esta combinación de disciplinas me permitió comprender la educación superior desde una perspectiva integral. El derecho aporta el marco ético e institucional; la economía, la sostenibilidad y la eficiencia; la administración, la planificación estratégica y la toma de decisiones; y la gestión educativa traduce estas ideas en acciones concretas orientadas al aprendizaje y la mejora continua. Esta visión interdisciplinaria ha sido clave para liderar equipos académicos con una mirada amplia, integrando ética, innovación y gestión como ejes del desarrollo institucional.

Si tuvieras que definir el sello UPB en una palabra, ¿cuál sería y por qué?
Excelencia. No entendida únicamente como alto rendimiento académico, sino como una forma integral de actuar basada en el compromiso, la ética, la pasión por el conocimiento y la conexión permanente con las necesidades del país. La UPB forma profesionales que aportan activamente al desarrollo productivo, social y académico de Bolivia, y ese es uno de sus mayores valores.
En tus años de docencia, ¿hubo algún momento que reafirmara que enseñar era tu camino?
Muchos. En las asignaturas vinculadas a la gestión y resolución de conflictos, acompañar a los estudiantes en la comprensión y manejo de situaciones complejas ha sido especialmente significativo. Ver cómo pasan de posiciones rígidas a una actitud abierta al diálogo y a la construcción de soluciones colaborativas confirma el poder profundamente transformador de la educación.
¿Qué les dirías a quienes hoy eligen la enseñanza como camino profesional?
Enseñar hoy es un acto de valentía y de compromiso. No se trata de tener todas las respuestas, sino de acompañar a los estudiantes en la formulación de las preguntas correctas y en la construcción de sus propias respuestas. La enseñanza implica adaptarse, integrar la tecnología con pensamiento crítico y cultivar la empatía como base del aprendizaje significativo.
¿Qué te inspira a seguir liderando, enseñando y formando personas?
Me inspira ver cómo la educación transforma vidas de manera tangible. Cada generación trae nuevas ideas, desafíos y formas de mirar el mundo, lo que renueva constantemente el compromiso con la docencia. Convertir esas experiencias en proyectos con impacto real, fortalecer comunidades académicas y fomentar una cultura de innovación y colaboración es una de las mayores motivaciones del liderazgo académico.
¿Qué reflexión compartirías con quienes dedican su vida a enseñar?
Que enseñar es, ante todo, un acto profundamente humano. Más allá de títulos o avances tecnológicos, el verdadero valor del educador está en su capacidad de inspirar, guiar y creer en el potencial del otro. La enseñanza es una forma de liderazgo silencioso que acompaña, deja huella y trasciende el aula.

INSIGHTS:
¿Un libro o película que te haya marcado?: El infinito en un junco, de Irene Vallejo, por su reflexión sobre el poder de la palabra escrita y su capacidad de trascender el tiempo.
¿Una persona a la que admires profundamente?: Nelson Mandela, por su liderazgo ético, su resiliencia y la coherencia entre valores y acciones.
¿Una frase o principio que guíe tu vida?: “El hombre debe ser como el bambú: mientras más crece, más debe inclinarse”.
¿Tu bien más preciado?: El tiempo y la capacidad de equilibrarlo entre familia, trabajo, bienestar y aprendizaje.
¿Un miedo que aprendiste a transformar?: El miedo a no cumplir expectativas ajenas. Aceptar fortalezas y vulnerabilidades permitió mayor coherencia y equilibrio personal.
¿Un sabor o experiencia gastronómica favorita?: Disfrutar de una buena comida compartida, donde el momento y la compañía hacen la diferencia.